Despertando el Ciclo del Talento

El Talento es un concepto complejo que resulta de muchos procesos psicológicos básicos. Desde la emoción hasta la conducta se van articulando uno tras otro hasta llegar a un resultado al que damos un valor extraordinario. Al fin y al cabo, Talento es aportar valor y no podría entenderse ese valor sin un resultado por encima de lo normal.

La emoción arranca la cadena de procesos psicológicos y los lleva a la acción. Este enfoque podría reducir la activación del talento a algo tan sencillo como “pon pasión en lo que haces” sin entrar en el detalle que no es tan fácil poner pasión en algo en lo que no tienes ningún interés.

La realidad es que estas personas, aquellas que no están tan emocionadas con lo que hacen, muestran su talento de manera escasa. Si resumiéramos la distribución de talento de una organización con una sencilla regla de Pareto nos encontraríamos que sólo el 20% de la organización excede lo que se espera de ellos – tiene talento – siendo responsable del 80% del valor de la compañía.

Durante años he visto que el 80% de la inversión en Aprendizaje y Desarrollo se destinada a este grupo de personas del 20% a los que se les ofrecía programas denominados de Alto Potencial, con lo que dejaban a gran parte de la organización a la inercia de sus resultados, que sin ser brillantes, eran significativos. Por tanto, la pregunta que hago es ¿que ocurriría si consiguiéramos pasar a una persona de la media del grupo al colectivo de alto rendimiento?

Para responder a esta pregunta recurriré a un libro que cayó en mis manos – un libro maravilloso y recomendable – titulado “The Molecule of More” (2018) de Daniel Z. Lieberman y Michael E. Long. Este libro detalla de forma muy amena la Química del cerebro y nos muestra pistas muy reveladoras de cómo funciona ante ciertos estímulos.

En el escenario que muestra el libro, la Dopamina tiene un rol fundamental como Directora de la Orquesta, subiendo y bajando la música de nuestra actividad y teniendo un impacto directo en nuestro comportamiento. Todo el sistema de recompensas que tiene nuestro organismo está destinado a mantenernos vivos y evolucionar.

Lieberman afirma que la Dopamina subyace en el proceso que activamos para planificar el futuro y nos prepara para conseguirlo manteniéndonos en la carrera. Es un proceso en el que la dopamina tiene un papel fundamental en la búsqueda y exploración. Nos emociona y motiva conseguir cosas, superar retos, demostrar nuestro valor.

Es posible, y esto ya es opinión mía, que el talento funcione de la misma forma. Al expresar tu talento se obtiene una recompensa y se generan expectativas de conseguir otras en el futuro. Estas expectativas inician un ciclo en el que la Dopamina mantiene activa la producción de Talento.

De esa forma – y volviendo a la pregunta que hacía antes – las organizaciones debería invertir tiempo y recursos, no sólo en aquellas personas que aportan valor (o tienen talento), sino en aquel grupo de personas que se encuentran cerca de ellos. En vez de centrarnos en las personas que están por encima de tercer cuartil, centrémonos en el segundo cuartil y demos la Oportunidad de entrar en el ciclo dopaminérgico del talento.

Por esta razón, las Organizaciones deberían crear experiencias para que las personas puedan aportar valor y aquí recursos humanos tiene un papel fundamental como diseñador de dichas experiencias. Así, las personas mostrarán su talento, sus emociones despertarán, se sentirán bien porque les gustará aportar valor, el entorno le valorará, y el ciclo del talento se activará. De repente encontrás la motivación que necesitas para aportar valor y el talento se desatará.

Esta mañana leía un artículo de Max Roser titulado Talent is everywhere, opportunity is not. We are all losing out because of this. en el que reflexionaba sobre la Creatividad y el Talento. El autor no tenía duda de que la creatividad y el talento nos salvarán de los retos a los que nos enfrentamos pero esto implicaría que debemos sacar lo mejor de cada uno de nosotros, y para ello debemos de aprovechar todas nuestras oportunidades.

No pensemos que nos activaremos por ciencia infusa, todo requiere un esfuerzo. Ese esfuerzo comienza con el aprovechamiento de oportunidades, pero en el caso que sea necesario porque no existan, debemos crearlas.

Decía Rebeca Grynspan que el talento está bien distribuido, lo que está mal distribuido son las oportunidades, así que no perdamos la oportunidad de aportar valor y pongamos todos nuestros recursos en el arranque del motor de nuestra Dopamina y comenzar el ciclo virtuoso del Talento.

No perdamos la oportunidad de aportar valor.