El Talento Senior se llama Sabiduría, no Edadismo

Reconozco que no me gusta la palabra Edadismo. No consigo entender su significado. Su etimología muestra una palabra que reúne conceptos alrededor de la edad, pero en su lectura, tengo la sensación de que se muestra con un significado negativo. La edad enriquece, y sobre todo, calma los ánimos. Nos lleva a un punto en el que todo se ve con perspectiva. Sin embargo, esto no parece una virtud en la sociedad actual.

Dicen que en un mundo global de crecimiento exponencial es necesario correr pero olvidamos que para correr también debemos sentir y pensar, y conciliar todos estos acontecimientos tan humanos es una virtud que se adquiere con el tiempo.

No descubro nada si digo que la eficiencia de una organización se consigue uniendo muchos tipos de personas, cada cual aportando valor en un equilibrio de talentos.

En cambio, pensamos que la edad retarda los procesos de aprendizaje y por tanto los tiempos de adaptación, y aún siendo algo que se podría discutir, olvidamos que la edad aporta otras cosas mucho mas importantes. Es como si valorásemos el talento de un pez, que lleva años navegando, por su capacidad de volar.

El talento se encuentra en todos los escenarios del teatro de la vida. Talento es aportar valor y todas las personas, todas, de cualquier edad, género, condición, situación, profesión, pueden aportar valor. Solo es necesario deslizar nuestro interés en ellos y buscar el mejor Océano en el que puedan nadar y expresar su Talento.

Es cierto que estamos abrumados con tanta información. En este contexto resulta más sencillo procesar todos los datos en base a prejuicios y estereotipos, pero cuidado con ellos pues podemos caer en el error Post hoc ergo propter hoc. Este prejuicio cognitivo nos empuja a creer que si eres una persona “mayor”, entonces te cuesta aprender, entonces te cuesta adaptarte; cuando la realidad es más sencilla, simplemente si eres “mayor”, tu expresión de talento es distinta y no lo vemos, estamos ciegos ante el Talento Senior.

Reconocer que los adultos en edad temprana – entre 20 y 40 años – aportan unos talentos y las personas en la adultez media otros – que es como podríamos definir a las personas entre 40 y 60 – es admitir que vivimos en una sociedad madura donde todos aportamos a nuestro bienestar general, incluidos por supuesto, la adultez tardía a partir de los 60 años. Solo hay que entender el valor de cada momento y comprender que en un mundo complejo como en el que vivimos, necesitamos todos los puntos de vista, todos los talentos y todos los esfuerzos para progresar.

El talento, por tanto, no distingue de edad, sino que se expresa de manera distinta en cada momento de la vida y la palabra que denomina el talento senior es una de las más bonitas que conozco: Sabiduría.

La Sabiduría sería un modo de inteligencia práctica que nos llevaría a un discernimiento excepcional de las relaciones interpersonales y de los acontecimientos más humanos. La Sabiduría es un juicio intuitivo y sagaz sobre los problemas inciertos que la vida nos depara en el futuro (Baltes y Kramer).

¿Acaso no encajaría esta expresión de Talento en nuestra incertidumbre actual? Yo lo tengo claro: La Sabiduría es talento del bueno.

Ahora ya saben por qué no me gusta la palabra Edadismo y abusando de confianza os pediría un favor. Cuando leáis la palabra #Edadismo, borrad de la mente esa palabra, cambiadla por #TalentoSinEdad, defended vuestro #TalentoSenior, y decid al mundo, que el talento Senior existe y que aun tiene mucho que aportar, y se llama… se llama Sabiduría.

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